TEMA
GENERADOR: Realidad política del territorio venezolano,
problemática fronteriza, relaciones exteriores y la situación actual de la
región y sus implicaciones para la soberanía territorial.
TEJIDO
TEMATICO: Abordaje del narcotráfico, paramilitarismo y
contrabando de extracción en las zonas de frontera.
REFERENTE
TEMÁTICO–PRÁCTICO: Problemas de Narcotráfico, Terrorismo,
Secuestro, Abigeato, Paramilitarismo y contrabando de extracción en las zonas
de frontera.
REALIDAD
POLITICA DEL TERRITORIO VENEZOLANO
El concepto frontera tiene
muchos significados, uno de ellos se refiere a la región que separa a dos o más
países y comprende el límite y borde. Una frontera tiene distintas concepciones
que pueden relacionarse con los conceptos espacio y territorio. Una frontera es
mucho más que el punto de encuentro de dos Estados nacionales, sino también una
zona de flujos transfronterizos que opera como mecanismo de abastecimiento y
como aporte internacional de integración.
La Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela [CRBV] (1999),en su artículo 15, título II
relacionado con el espacio geográfico y la división política, capítulo I del
territorio y demás espacios geográficos refiere que:
El estado tiene la
obligación de establecer una política integral en los espacios fronterizos
terrestres, insulares y marítimos, preservando la integridad territorial, la
soberanía, la seguridad, la defensa, la identidad nacional, la diversidad y el
ambiente, de acuerdo con el desarrollo cultural, económico, social y la
integración. Atendiendo a la naturaleza propia de cada región fronteriza a
través de asignaciones económicas especiales, una ley orgánica de fronteras
determinará las obligaciones y objetivos de esta responsabilidad.
Por su parte, el artículo
156, título IV del Poder Público, capítulo II de la competencia del Poder
Público Nacional, sección Quinta de las Relaciones Internacionales, literal 30,
expresa: “El manejo de la política de fronteras con una visión integral del
país, que permita la presencia de la venezolanidad y el mantenimiento
territorial y la soberanía en esos espacios”.
Similarmente, el artículo
327 del título VII de la seguridad de la Nación, capítulo II de los principios
de seguridad de la Nación indica que:
La atención de las fronteras
es prioritaria en el cumplimiento y aplicación de los principios de seguridad
de la Nación. A tal efecto se establece una franja de seguridad de fronteras
cuya amplitud, regímenes especiales en lo económico y lo social, poblamiento y
utilización serán regulados por la ley protegiendo de manera expresa los
parques nacionales, el hábitat de los pueblos indígenas allí asentados y demás
áreas bajo régimen de administración especial.
Ya en 2003, los especialistas
Rodríguez y Colomine (2003) referían que: “el país debe avanzar hacia un nuevo
modelo de desarrollo de sus fronteras, dotándolas de un marco jurídico e
institucional. Programando su desarrollo integral mediante leyes que
transciendan históricamente a los cambios político- gubernamentales”. Así
mismo, exhortaban a que: “El fenómeno fronterizo no puede ni debe ser reducido
a un problema de límites (…), debe reconocerse que el desarrollo progresivo de
los espacios fronterizos y la ocupación humana constituyen los elementos
fundamentales para preservar la integridad territorial y la identidad nacional
de cualquier país” (Rodríguez y Colomine, 2003).
La frontera entre Colombia y
Venezuela es un límite internacional continuo de 2.219 kilómetros que separa a
los territorios de ambos países, con un total de 603 hitos que demarcan la
línea divisoria. Es la frontera más larga que ambas naciones poseen con alguna
otra.
Actualmente, Venezuela
comparte junto con su frontera colombiana una gran cantidad de problemas
sociales y políticos, como por ejemplo, la presencia de fuerzas guerrilleras en
la línea fronteriza y la alta cantidad de contrabando ilícito que entra al
territorio nacional. Los puntos de acceso vial más importantes están
comprendidos entre las poblaciones de Ureña-Cúcuta, San Antonio del
Táchira-Cúcuta y Paraguachon (Zulia)-Maicao.
Con Brasil la frontera tiene
una longitud aproximada de 2.850 km y se ha demarcado mediante hitos
fronterizos. El punto de mayor importancia por acceso vial está comprendido
entre las poblaciones de Santa Elena de Uairén, Venezuela y Pacaraima, Brasil.
La frontera va más allá del
límite, es un espacio de integración y/o separación, una zona de transición
entre los territorios, donde interactúan normas y pactos que identifican cada
territorio, donde hay además una membrana penetrable (Taylor, 2007; Sánchez,
2015). La frontera también demarca las restricciones de la libertad o la
expansión de la economía capitalista, al mismo tiempo significa el espacio
propio de encuentro de sociedades y culturas diferenciadas. Por esta ocasión de
epopeyas diversas, de acuerdos y pactos, como el lugar de la búsqueda
desenfrenada por una ventana de oportunidades, pero también del genocidio,
extorsión o de la masacre de los humildes.
Hay aspectos singulares en
las fronteras en América Latina y El Caribe, en el caso de la frontera de
Colombia y Venezuela, ha existido búsqueda a grupos armados y en acción al
margen de la ley. Ante este fenómeno han robustecido la presencia de fuerzas
armadas, pero según Perus (2005), debido a la porosidad de misma, surgen y
persisten territorios dispuestos para la producción y tráfico de drogas y
contrabando.
En las entrañas de los
órganos estatales, la dificultad del control de las actividades del contrabando
ha empezado a ser foco de atención para el diseño de políticas públicas
regionales. Además, el fenómeno en el nuevo escenario internacional ha sido
estudiado por las ciencias sociales y hoy un tópico de investigación
reconocido. Sin duda, constituye un actualizado problema social fronterizo a
ser abordado en sus diferentes costados.
Cada espacio fronterizo posee características que permiten construir una singularidad de ellos y al mismo tiempo trazos equivalentes a otras experiencias. De este punto de vista, cada escenario fronterizo es peculiar, como únicas son las fronteras que lo conforman, pero entre Colombia y Venezuela no es la excepción por la presencia de estratégicos actores y la búsqueda de bienestar social delante políticas desarticuladas y asimetrías socio-culturales persistentes. Allí se cruzan “universos simbólicos diferentes y desiguales”, que hacen vida en ella y participan en una “economía de frontera” variada y dividida entre bienes materiales e inmateriales, entre “mercados legales e ilegales” y en el cual intervienen “actores transfronterizos” (Carrión & Espin, 2011: 13). Entre otras dificultades, en este territorio existe el contrabando, de causa multidimensional, como por las distorsiones del mercado que provienen de diferencias económicas y jurídicas.
La multidimensionalidad se
reporta aún a las diferencias de precios de productos y de acceso al consumo
entre las regiones; el contrabando siempre es relativo a las formas de control
social, al mismo tiempo que se encuentra saturado de simbologías de la
publicidad y de las narrativas populares; no por último, la complicidad entre
ciudadanos en circulación y agentes gubernamentales. La ubicación de la extensa
frontera ofrece la posibilidad de esculpir numerosas rutas de contrabando, no
sólo entre estas dos ciudades, sino por extensos territorios prácticamente
baldíos.
Las personas involucradas en
el comercio ilegal en esta región, alegan que las ganancias extraordinarias que
obtienen y los laxos controles fronterizos entre ambos países, son un incentivo
para llevar a cabo actividades al margen de la ley. Así mismo, la ausencia de
empleo formal permite que este sector contraté un número importante de personas;
ya que, muchos no encuentran otra labor en que ocuparse porque no existe un
plan de desarrollo integral que genere fuentes de empleo ni estímulos para la
inversión. A todo lo anterior, se suman las diferencias en los precios de los
bienes de Venezuela con respecto a Colombia, producto de la política cambiaria
y de los subsidios otorgados por el gobierno venezolano a muchos productos y
que fomentan los incentivos para la ilegalidad.
Por último, a partir de la
noción de que las percepciones son derivadas de lo que es socialmente
percibido, se desprende que la condición social frente al contrabando engendra
distintas visiones. Estas giran en torno a los comicios por la implementación
de pactos sociales que se dan en relación al contrabando. El crecimiento del
contrabando o las actividades ilegales ha generado un conjunto de impactos,
pero que se traducen también en una estructura de oportunidades. Por otra
parte, la situación contenciosa y los obstáculos de acceso a bienes y servicios
urbanos para amplios sectores de la población vienen derivando en conflictos
entre los actores involucrados.
PARA FINALIZAR LOS INVITO A VER ESTE DOCUMENTAL SOBRE LA FRONTERA DE VENEZUELA CON COLOMBIA
https://www.youtube.com/watch?v=IV0tPsEeYDM
No hay comentarios:
Publicar un comentario