lunes, 11 de mayo de 2020

5to Año: Soberanía. Realidad política del territorio venezolano, problemática fronteriza, relaciones exteriores y la situación actual de la región y sus implicaciones para la soberanía territorial.

TEMA GENERADOR: Realidad política del territorio venezolano, problemática fronteriza, relaciones exteriores y la situación actual de la región y sus implicaciones para la soberanía territorial.

TEJIDO TEMATICO: Abordaje del narcotráfico, paramilitarismo y contrabando de extracción en las zonas de frontera.

REFERENTE TEMÁTICO–PRÁCTICO: Problemas de Narcotráfico, Terrorismo, Secuestro, Abigeato, Paramilitarismo y contrabando de extracción en las zonas de frontera.

REALIDAD POLITICA DEL TERRITORIO VENEZOLANO

El concepto frontera tiene muchos significados, uno de ellos se refiere a la región que separa a dos o más países y comprende el límite y borde. Una frontera tiene distintas concepciones que pueden relacionarse con los conceptos espacio y territorio. Una frontera es mucho más que el punto de encuentro de dos Estados nacionales, sino también una zona de flujos transfronterizos que opera como mecanismo de abastecimiento y como aporte internacional de integración.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela [CRBV] (1999),en su artículo 15, título II relacionado con el espacio geográfico y la división política, capítulo I del territorio y demás espacios geográficos refiere que:

El estado tiene la obligación de establecer una política integral en los espacios fronterizos terrestres, insulares y marítimos, preservando la integridad territorial, la soberanía, la seguridad, la defensa, la identidad nacional, la diversidad y el ambiente, de acuerdo con el desarrollo cultural, económico, social y la integración. Atendiendo a la naturaleza propia de cada región fronteriza a través de asignaciones económicas especiales, una ley orgánica de fronteras determinará las obligaciones y objetivos de esta responsabilidad.

Por su parte, el artículo 156, título IV del Poder Público, capítulo II de la competencia del Poder Público Nacional, sección Quinta de las Relaciones Internacionales, literal 30, expresa: “El manejo de la política de fronteras con una visión integral del país, que permita la presencia de la venezolanidad y el mantenimiento territorial y la soberanía en esos espacios”.

Similarmente, el artículo 327 del título VII de la seguridad de la Nación, capítulo II de los principios de seguridad de la Nación indica que:

La atención de las fronteras es prioritaria en el cumplimiento y aplicación de los principios de seguridad de la Nación. A tal efecto se establece una franja de seguridad de fronteras cuya amplitud, regímenes especiales en lo económico y lo social, poblamiento y utilización serán regulados por la ley protegiendo de manera expresa los parques nacionales, el hábitat de los pueblos indígenas allí asentados y demás áreas bajo régimen de administración especial.

Ya en 2003, los especialistas Rodríguez y Colomine (2003) referían que: “el país debe avanzar hacia un nuevo modelo de desarrollo de sus fronteras, dotándolas de un marco jurídico e institucional. Programando su desarrollo integral mediante leyes que transciendan históricamente a los cambios político- gubernamentales”. Así mismo, exhortaban a que: “El fenómeno fronterizo no puede ni debe ser reducido a un problema de límites (…), debe reconocerse que el desarrollo progresivo de los espacios fronterizos y la ocupación humana constituyen los elementos fundamentales para preservar la integridad territorial y la identidad nacional de cualquier país” (Rodríguez y Colomine, 2003).

La frontera entre Colombia y Venezuela es un límite internacional continuo de 2.219 kilómetros que separa a los territorios de ambos países, con un total de 603 hitos que demarcan la línea divisoria. Es la frontera más larga que ambas naciones poseen con alguna otra.

Actualmente, Venezuela comparte junto con su frontera colombiana una gran cantidad de problemas sociales y políticos, como por ejemplo, la presencia de fuerzas guerrilleras en la línea fronteriza y la alta cantidad de contrabando ilícito que entra al territorio nacional. Los puntos de acceso vial más importantes están comprendidos entre las poblaciones de Ureña-Cúcuta, San Antonio del Táchira-Cúcuta y Paraguachon (Zulia)-Maicao.

Con Brasil la frontera tiene una longitud aproximada de 2.850 km y se ha demarcado mediante hitos fronterizos. El punto de mayor importancia por acceso vial está comprendido entre las poblaciones de Santa Elena de Uairén, Venezuela y Pacaraima, Brasil.

La frontera va más allá del límite, es un espacio de integración y/o separación, una zona de transición entre los territorios, donde interactúan normas y pactos que identifican cada territorio, donde hay además una membrana penetrable (Taylor, 2007; Sánchez, 2015). La frontera también demarca las restricciones de la libertad o la expansión de la economía capitalista, al mismo tiempo significa el espacio propio de encuentro de sociedades y culturas diferenciadas. Por esta ocasión de epopeyas diversas, de acuerdos y pactos, como el lugar de la búsqueda desenfrenada por una ventana de oportunidades, pero también del genocidio, extorsión o de la masacre de los humildes.

Hay aspectos singulares en las fronteras en América Latina y El Caribe, en el caso de la frontera de Colombia y Venezuela, ha existido búsqueda a grupos armados y en acción al margen de la ley. Ante este fenómeno han robustecido la presencia de fuerzas armadas, pero según Perus (2005), debido a la porosidad de misma, surgen y persisten territorios dispuestos para la producción y tráfico de drogas y contrabando.

En las entrañas de los órganos estatales, la dificultad del control de las actividades del contrabando ha empezado a ser foco de atención para el diseño de políticas públicas regionales. Además, el fenómeno en el nuevo escenario internacional ha sido estudiado por las ciencias sociales y hoy un tópico de investigación reconocido. Sin duda, constituye un actualizado problema social fronterizo a ser abordado en sus diferentes costados.

Cada espacio fronterizo posee características que permiten construir una singularidad de ellos y al mismo tiempo trazos equivalentes a otras experiencias. De este punto de vista, cada escenario fronterizo es peculiar, como únicas son las fronteras que lo conforman, pero entre Colombia y Venezuela no es la excepción por la presencia de estratégicos actores y la búsqueda de bienestar social delante políticas desarticuladas y asimetrías socio-culturales persistentes. Allí se cruzan “universos simbólicos diferentes y desiguales”, que hacen vida en ella y participan en una “economía de frontera” variada y dividida entre bienes materiales e inmateriales, entre “mercados legales e ilegales” y en el cual intervienen “actores transfronterizos” (Carrión & Espin, 2011: 13). Entre otras dificultades, en este territorio existe el contrabando, de causa multidimensional, como por las distorsiones del mercado que provienen de diferencias económicas y jurídicas.

La multidimensionalidad se reporta aún a las diferencias de precios de productos y de acceso al consumo entre las regiones; el contrabando siempre es relativo a las formas de control social, al mismo tiempo que se encuentra saturado de simbologías de la publicidad y de las narrativas populares; no por último, la complicidad entre ciudadanos en circulación y agentes gubernamentales. La ubicación de la extensa frontera ofrece la posibilidad de esculpir numerosas rutas de contrabando, no sólo entre estas dos ciudades, sino por extensos territorios prácticamente baldíos.

Las personas involucradas en el comercio ilegal en esta región, alegan que las ganancias extraordinarias que obtienen y los laxos controles fronterizos entre ambos países, son un incentivo para llevar a cabo actividades al margen de la ley. Así mismo, la ausencia de empleo formal permite que este sector contraté un número importante de personas; ya que, muchos no encuentran otra labor en que ocuparse porque no existe un plan de desarrollo integral que genere fuentes de empleo ni estímulos para la inversión. A todo lo anterior, se suman las diferencias en los precios de los bienes de Venezuela con respecto a Colombia, producto de la política cambiaria y de los subsidios otorgados por el gobierno venezolano a muchos productos y que fomentan los incentivos para la ilegalidad.

Por último, a partir de la noción de que las percepciones son derivadas de lo que es socialmente percibido, se desprende que la condición social frente al contrabando engendra distintas visiones. Estas giran en torno a los comicios por la implementación de pactos sociales que se dan en relación al contrabando. El crecimiento del contrabando o las actividades ilegales ha generado un conjunto de impactos, pero que se traducen también en una estructura de oportunidades. Por otra parte, la situación contenciosa y los obstáculos de acceso a bienes y servicios urbanos para amplios sectores de la población vienen derivando en conflictos entre los actores involucrados.

PARA FINALIZAR LOS INVITO A VER ESTE DOCUMENTAL SOBRE LA FRONTERA DE VENEZUELA CON COLOMBIA 

https://www.youtube.com/watch?v=IV0tPsEeYDM


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